Sergio Peris-Mencheta, Silvia Marsó y Pablo Chiapella estrenan «La puerta de al lado» en el Palacio Valdés

Sergio Peris-Mencheta (Al Salir de Clase, Los Borgia, Ministerio del Tiempo…) dirige la obra La Puerta de al Lado, una comedia sobre dos vecinos de caracteres opuestos que se detestan y buscan en internet su media naranja, sin darse cuenta que bajo esa persona de personalidad tan opuesta que viven en la puerta de al lado, tal vez se oculte la persona que están buscando en la red. Tanto el director como los protagonistas, Silvia Marsó (Un, Dos, Tres, Responda Otra Vez, Manos a la Obra, Ana y los Siete…) y Pablo Chiapella (La Hora Chanante, La que se Avecina) y el músico Litus Ruiz, que fue sustituido para esta ocasión por Toful, ya que el primero colabora en el programa Late Motiv presentado por Buenafuente, se reunieron en la sala de prensa del Teatro Palacio Valdes para hablarnos de esta obra, creada por el escenógrafo Fabrice Roger Lacan, nieto del prestigioso psicoanalista francés Jacques Lacan.

.

Los intérpretes y el director de La puerta de al lado
Los intérpretes y el director de La puerta de al lado

 Entrevista por Julio César Torices. Fotos: María del Álamo

Aszine: ¿Los personajes de la obra son una exageración de la realidad o alguien se puede encontrar con alguien similar a los papeles de Pablo y Silvia?

Pablo Chiapella: El mío es un personaje normal, tal y como lo ha planteado Sergio, es una persona que te puedes encontrar en tu rellano. Tiene sus particularidades, para hacerlo atractivo y teatral, pero no son personajes extrapolados a algo distinto que te puedas encontrar, al revés. Son muy normales, relativamente, porque ¿qué es normal? Tú coges a cualquiera y al final, si lo miras con detalle, no es normal. Estos son todo lo normales que pueden ser. Cuando surge el conflicto es porque son normales pero muy distintos entre sí, cada uno es de un color y no encuentran el color intermedio, pero tú los ves sacados de la obra y no son personajes que digas ¡madre mía, en la vida me hubiera imaginado que existía alguien así! Igual el de ella un poquito más, el mío es más normal.

Aszine: Es decir, que el público se podría identificar con los personajes o situaciones.

Pablo Chiapella: Con el mío sí, el de ella es un poco más particular, tiene un carácter más marcado y menos social, pero también las hay.

Sergio Perís-Mencheta: Se conoce menos gente como el personaje de Silvia porque se deja conocer menos ese tipo de gente, pero no porque haya menos. Son el extovertido por antonomasia y la introvertida por antonomasia, es decir, el emocional que empatiza, que siempre es el rey de la fiesta, y la que no va a una fiesta. Son ambos personajes muy comunes, pero es verdad que estamos menos acostumbrados, sobre todo en nuestro gremio, a conocer a gente como ella, y más acostumbrados a ver a gente como él, pero en otros gremios, los ingenieros son más parecidos a ella, los matemáticos también, incluso te diría que algunos entrevistadores de algunos periódicos (mirándome fijamente).

Pablo Chiapella
Pablo Chiapella

Aszine (a Pablo y Silvia): ¿Qué fue lo que os atrajo de la obra, los personajes, el argumento, el director?

Sergio Perís-Mencheta: A mí el director

(Risas)

Silvia Marsó:A mí me atrajo el director. De hecho, me la leí de madrugada porque ese día tenía una cita importante, una reunión a la que no podía faltar, y me leí media obra antes de la reunión, que se prolongó bastantes horas, y me leí el resto de la obra como a las cuatro de la madrugada, sobre todo para darle una respuesta rápida, porque él tenía que marcharse a Miami o a no sé dónde a rodar, y yo quería que se llevara mi respuesta y mi voluntad de hacer la función. Nunca había leído una obra a las cuatro de la madrugada, es la primera vez en mi vida, pero era porque me apetecía mucho trabajar con Sergio.

Aszine (a Sergio): ¿Fueron tu primera opción o habías barajado más nombres?

Sergio Perís-Mencheta: Son la última de las opciones, todos me dijeron que no y dije ¡ostias! Ahora voy a tener que llamar a estos… (más risas). Realmente esta obra se pone en pie porque dos compañeros míos de la serie Isabel se la leen y les encanta. Fueron Alicia Borrachero y Ginés García-Millán. Leyeron la obra, les encantó y dijeron «vamos a hacerla». Y desde ese momento, hace un año y medio, hasta que toca hacerla, se mete por en medio un elemento que se llama representante, que no se lo recomiendo a nadie, y los representantes se dedicaron a bombardear. A un representante no le conviene que un actor haga teatro, porque gana mucho menos dinero, y creo que esa es una de las razones por la que ellos dos (Alicia y Ginés) no lo hicieron, en este caso, benditos sean esos representantes porque lo están haciendo Pablo y Silvia.

El siguiente paso fue buscar una actriz con un representante afin. El agente de Silvia es el mismo que el mío y yo dije «no me quiero complicarme más la vida». Yo pensé que Silvia estaba haciendo El Zoo de Cristal, que no iba a poder hacer esta obra; Isabel, nuestra «repre» común dijo «sí, está operativa, porque deja El Zoo de Cristal y podría empalmar», y dije «pues perfecto». En el caso de Pablo, él vino a buscarme, entre comillas, teníamos un proyecto en común que vamos a hacer, que es un monólogo, y de repente, cuando pasó esto con Ginés y con Alicia dije «oye, Pablo, léete esto a ver si te gusta, es lo siguiente que voy a hacer». Se lo leyó, me llamó y me dijo «vamos a hacerlo».

Pablo Chiapella: Claro, es que si me dice «es que he adaptado Ben-Hur para teatro» lo hubiera hecho también.

Silvia Marsó
Silvia Marsó

Aszine (a Sergio): ¿Cuándo fue la primera vez que decidiste pasar de la actuación a ponerte detrás de la batuta a dirigir?

Sergio Perís-Mencheta: Fue prácticamente a la vez. Yo iba para empresario, empecé a estudiar Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid y allí descubrí el teatro, porque había una chica que me gustaba que me dijo «métete en teatro», le pregunté «¿tú estás?», «sí», «pues me meto». En el teatro yo contaba muchos chistes, me gustaba escenificarlos, y me la lié. Estuvimos tres años juntos, o sea, que funcionó. En el grupo había más mujeres que hombres, y a los hombres que había pues no les gustaban las mujeres, dije «esta es la mía».

Dejé la carrera a los dos meses. La mujer que dirigía el grupo de teatro era Inés París, que en esa época era conocida, ahora es directora de cine, pero entonces era guionista de televisión. Empecé a hacer trabajos a través de ella y le llamaba para varias cosas. Ese mismo año que descubrí la actuación, yo jugaba al rugby en aquella época, Inés se tiene que ir y hace falta que alguien dirija el grupo de teatro universitario. Y dije «pues venga, yo». Venía de dirigir un equipo de rugby, como para no dirigir un grupo de teatro. Fue prácticamente simultáneo.

Lo que pasa es que a los tres o cuatro años vino Al Salir de Clase y empecé a trabajar como actor, mientras seguía dirigiendo el grupo. Uno de mis socios, que trabaja en esta función, es de aquella época. En 2011 ya me empecé a tomar en serio la carrera de director con Incrementum.

Aszine: En esta obra, aparte de la interpretación de los actores, ¿controlas algún otro aspecto como escenografía, vestuario, iluminación?

Sergio Perís-Mencheta: En una obra como esta, normalmente me gusta hacer a mí la escenografía. No es que me guste, yo necesito elementos escenográficos que hago yo o propongo a quienes se encargan de ello. En este caso, yo venía de hacer Lluvia Constante con Elisa Sanz y Juan Gómez Cornejo. La luz siempre quiero que la haga alguien, se lo propuse a ellos, a los dos les apeteció la idea, y yo sé que cuando trabajas con ellos tienes que dejarles crear, porque si no, no se meten.

Sí que le dije a Elisa tres o cuatro cosas que yo necesitaba. Yo no quería que fuera un solo espacio, como se había hecho en Francia, quería que fueran tres espacios, y ella ideó la pared de cristal, y yo quería que el espacio se montara sobre la marcha, que empezara un espacio vacío, aparentemente, y que se fuera llenando de cosas. Fueron apareciendo elementos y espacios, la creación escénica la ha hecho ella, pero el concepto dramático es mío. Leo una obra y me imagino el espacio, no lo puedo evitar.

Aszine: En un comentario (a otro medio de prensa) dijiste que iban a cerrar un teatro en Madrid.

Sergio Perís-Mencheta: Teatro del Bodevil.

Aszine: He leído que está a punto de cerrar la sala Joy Eslava.

Sergio Perís-Mencheta: Cerrar no. Que la venden para hacer unos grandes almacenes.

Sergio Peris-Mencheta
Sergio Peris-Mencheta

Aszine: Ha habido ahora la polémica con los titiriteros. ¿Qué está pasando con el teatro en Madrid? ¿Hay alguna especie de movimiento en contra o son hechos puntuales?

Sergio Perís-Mencheta: Hay que dejar claro que el Teatro del Bodevil se cierra por una multa del ayuntamiento anterior. El día que se inauguró hicieron una fiesta, que se les fue un poco la mano, hace año y medio, y se cierra ahora por aquello. No se cierra porque Carmena haya decidido que se cierre. Lo de Joy Eslava es otra cosa, no es un teatro, lo fue, ahora es una sala de conciertos y discoteca, lo que pasa es que estaba muy bien ubicada y bendita sea.

Silvia Marsó: A nivel histórico no se debería cerrar, fue un centro inmortal. Ahí se estrenó la primera Yerma que se hizo después de haber fusilado a Lorca. Fue un teatro muy importante, lo dirigió Luis Escobar, ahí estrenaron obras inéditas en España de autores supermodernos para la época, y es una pena. Es como si algún día cerraran el Café Gijón, o como ya ha ocurrido con el Café Comercial. Son centros históricos y culturales de nuestro país que deberían protegerse, como dice mi personaje en la obra constantemente.

Sergio Perís-Mencheta: Y con respecto a los titiriteros, después de toda la oleada de desinformación que ha habido, ya se ha demostrado que ha sido una barrabasada absoluta. Se les ha ido la mano con este anti-carmenismo y con una cosa que hay en este país, que es la cultura de la anti-cultura. Yo me quedo para mí con una foto que vi en Twitter. Eduardo Inda con el cartel de «Gora Alka-Eta», y digo ¿por qué no le meten en la cárcel también a este señor? Si vamos a descontextualizar, pues descontextualicemos todo, pero eso de hacer un desierto de un grano de arena, y que ese grano de arena sea más importante que todo el desierto, me parece un poco fuerte.