«La puerta de al lado»: divertida, inesperada y difícil, como el amor.

El 19 de febrero se estrenó en el Teatro Palacio Valdés de Avilés La puerta de al lado, comedia dirigida por Sergio Peris-Mencheta e interpretada por Silvia Marsó y Pablo Chiapella. Diálogos divertidísimos, una gran escenografía y una interpretación magnífica arrancaron, merecidamente, aplausos y risas a partes iguales.

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Imagen promocional de «La puerta de al lado»
Imagen promocional de «La puerta de al lado»

 

Por Silvia Blanco

«¿Sabes que esto va a ser un infierno?»

Qué grandes son los pequeños detalles que pueden pasar desapercibidos y que sin embargo significan tanto: la pecera, los seudónimos, el chándal, los tacones, el pelo recogido o suelto… Salgo pensando en la perspicacia con que dibujan la personalidad de los protagonistas y la evolución de la tensión entre ambos. En cómo añadidos al sarcasmo, a la ironía, a los tópicos, a las referencias metateatrales, sumergen al espectador en la trama.

El Palacio Valdés aguardaba expectante el estreno de La puerta de al lado, del dramaturgo francés Fabrice Roger-Lacan, adaptada y dirigida por Sergio Peris-Mencheta. Y a tenor de las risas y los aplausos, la première entusiasmó al público.

La puerta de al lado es una comedia alegre sobre la soledad y la búsqueda del amor, sobre el transcurso cotidiano hacia la felicidad de dos solteros que buscan pareja en una web de citas. Los protagonistas viven pared con pared y se llevan rematadamente mal: sus divertidísimos diálogos de besugos y el constante desentendimiento entre ambos desencadenan con frecuencia las carcajadas de las butacas.

Al comienzo de la obra los conoceremos de una forma peculiar, presentándose el uno al otro con turno de palabra. De ella sabremos, de antemano, que es antipática, soberbia y condescendiente. De él, que es hedonista, chulesco, con tendencia a la simpleza y a la dejadez. Significativamente, solo son «Ella» y «Él»; la impersonalidad permite que puedan ser cualquiera, y así, entre las risas y otros golpes de efecto, se abrirán paso, durante los 90 minutos del espectáculo, también la empatía y la reflexión.

Silvia Marsó y Pablo Chiapella bordan sus papeles de borde intratable y vividor extrovertido. Aunque más que personajes son perfiles, rasgos de personalidad antagónicos que chocan en contacto. En la intimidad de sus hogares, sin embargo, se revelan ciertas coincidencias y casualidades de las que ellos nunca serán conscientes. Y es que el espectador sabe más que ellos mismos durante la representación, pues cuenta con la complicidad de la voz en off y el conocimiento omnisciente de los pensamientos de ambos.

La historia se apoya en una escenografía acertadísima, con un juego de cristales y luces que saca todo el partido al espacio escénico. Una escenografía paralela, con cierta simetría, que incide en los opuestos al tiempo que introduce con sutileza puntos en común.

Merecido reconocimiento también para el acompañamiento musical en directo, que acentúa los momentos de intimidad. «Hablo tu idioma, pero no lo entiendo» es un buen reflejo de la relación de los protagonistas.

La puerta de al lado habla sobre un amor en las antípodas del flechazo, pero igualmente inesperado. Y es que hay que saber elegir con quién complicarse la vida.

 

Lee la entrevista con Sergio Peris-Mencheta, Silvia Marsó y Pablo Chiapella

 

Ficha técnica

Ella: Silvia Marsó

Él: Pablo Chiapella

Dirección y adaptación: Sergio Peris-Mencheta

Producción: Barco Pirata Producciones, LAMARSÓ Produce, ALG Management y Gota de Luz

Distribución: Producciones Teatrales Contemporáneas (PTC Teatro)

Escenografía: Elisa Sanz

Iluminación: Juan Gómez Cornejo

Construcción: Mambo & Sfumato