«El escritor esquivo», de Pablo Solares Acebal

 

El joven escritor asturiano Pablo Solares Acebal presenta su tercera novela, El escritor esquivo, un relato valiente y complejo en el que se pierde la noción de la realidad. Prosa poética o poesía narrativa en la que, con un guiño al glamour de épocas pasadas y lugares lejanos, se plasman las inquietudes del personaje con un halo de romanticismo.

 

Tercera novela, casi tres años después de la última. Tras este periodo de reflexión, ¿has evolucionado como escritor?

Yo diría que sí, pero eso tendrá que decidirlo el lector. Las tres han sido novelas muy distintas, en muchos aspectos, pero esta es la más diferente, porque es la que más necesita que el lector se involucre en casi todo.

Cada lector interpreta una novela a su manera, dependiendo de la experiencia lectora que tenga, de su experiencia vital y del momento en el que se encuentre. Esta novela, conceptualmente, se organiza en pasajes. En lugar de ser la persona narrativa quien escribe y cuenta cómo son las cosas, cada lector interpreta esos pasajes o ilustraciones a su manera, de modo que incluso el final lo decide el lector. No es un final abierto exactamente, de hecho es cerrado, pero como acaba con una ilustración cada persona lo interpreta como siente.

Tú mismo nos hablas de diferencias con las novelas anteriores. Aunque sigue habiendo cierto suspense, cambias de género y de estilo, ya que es una historia de tintes románticos con mayor implicación personal. ¿Qué nos puedes contar del argumento?

La novela se ambienta en el Boston de los años 60. Sólo hay un personaje principal, los demás no están muy detallados. Philip es un hombre muy tímido, que en lugar de hablar con la persona de la que se enamora, escribe su historia. Hay metaficción, pues el protagonista va escribiendo su novela y eso se entrelaza con la trama. En un momento dado, conoce a Thomas, un profesor universitario que está de paso aquel verano —verano del 68, concretamente— y como no es capaz de expresar sus sentimientos, se dedica a escribirlo, pero confunde la realidad con la ficción. Llega un momento en que su novela se parece demasiado a lo que realmente le ocurre.

Está ambientada, concretamente, en Hyannis Port, históricamente conocido por ser un pueblo de alta sociedad de la época (allí estaba, por ejemplo, la residencia de verano de los Kennedy). Philip se dedica a observar y escribir. Por otra parte, las ilustraciones, que son dibujos infantiles de estampas veraniegas, dan pie a caracterizar al personaje, muy ingenuo.

¿Se distingue bien la literatura de la metaliteratura, lo que le pasa a Philip y lo que él escribe?

En su momento pensé en hacerla más complicada, pero finalmente tiré de cursiva. Quería que la lectura fuera un poco más ligera y que fuera fácil seguir la historia.

El hecho de que esté inspirado en Boston y en los años 60, ¿dificulta la escritura?

Realmente no se entra en muchos detalles de cómo era aquella época. Sí hay algunos matices históricos (la referencia al año 68 y algunas otras cosillas), pero lo que quería realmente mantener era el reflejo del glamour de aquella época, el glamour de Hyannis Port.

Es la primera novela que publicas en el sello editorial que compartes con tu hermano. Cuentas, además, que la has reescrito varias veces. ¿Tu experiencia como editor te ha hecho más exigente a la hora de escribir?

Yo creo que sí me ha puesto el listón un poco más alto, pero en realidad no hago distinción entre mis libros y los de otros autores.

Jackie Kennedy, que dedicó parte de su vida a la edición, decía que este oficio te permite ser invisible cuando editas un libro y visible cuando lo publicas tú. Es una de las pocas profesiones que te permiten hacer eso.

En Camelot siempre publicamos los libros en primera persona, aunque sean de otros autores; a un lado o a otro de la mesa, sigue siendo mi libro.

Tus anteriores novelas han sido traducidas al inglés. El mercado anglosajón es un poco difícil. Para este nuevo título, ¿también tienes en mente la traducción? ¿O es más sencillo plantear una distribución hispanoamericana?

Lo más fácil es distribuirla en el mercado hispano: simplemente hay que exportar ejemplares. Se va a hacer, como con otros muchos títulos de Ediciones Camelot. En cuanto a la traducción, sí que es muy complicado entrar en el mercado anglosajón, porque en él las traducciones tienen muy poco peso. Además, tanto el mercado editorial británico como el estadounidense funcionan de manera muy distinta al nuestro.

En Camelot tenemos intención, a medio plazo, de exportar literatura producida en Asturias. El inglés, desde luego, es la primera opción, pero si no funciona, podemos probar en otros idiomas.

La búsqueda de una ilustración para la portada, que planteaste como una actividad para los críos del Colegio Público Comarcal Maliayo, ha dado como resultado el I Premio de Dibujo y Pintura de Ediciones Camelot. ¿Cómo surge esta bonita iniciativa? ¿Viene de tu intención de caracterizar al personaje con esos rasgos ingenuos que nos comentabas?

Al releer el texto me decía a mí mismo que le hacía falta algo visual. Al mismo tiempo, llevábamos tiempo pensando alguna actividad que, desde la editorial, pudiéramos hacer con niños, ya que tenemos el colegio justo enfrente. Hablé con la jefa de estudios y organizamos el concurso. Iba a ser, de hecho, sólo para la portada, pero hubo dibujos tan buenos que nos daba pena dejarlos a un lado. Así que finalmente hicimos un libro ilustrado, incluyendo cinco de los dibujos, además de la portada.

Me contaron que los fueron haciendo en ratos libres, en la biblioteca. Creo que participaron de casi todos los cursos, incluso algunos pequeñitos.

¿Expectativas a corto plazo?

Tras las presentaciones del 16 de diciembre en Oviedo y el 17 en Villaviciosa, cuando pasen las fiestas, haré algún acto en Gijón y puede que en el Centro Asturiano de Madrid. Así que ya pensando en el año que viene iremos extendiendo las presentaciones, siempre con calma por otros compromisos con la editorial.

Compromisos con la editorial, que no para, ¿no? Tenéis unas cuantas novedades muy recientes.

Sí, estamos promocionando El amor es para los valientes, de Patricia Ramos; Por debajo de tu velo, de Luciano Sánchez; Entre dos aguas, de Manuel Monterrey; Necesitamos un cambio, de Jordi Pujolà… Jordi, de hecho, está oficialmente de gira, presentando su novela en Galicia, en Baleares, en Cataluña… ya tiene en marcha la segunda edición.

Para terminar, ¿qué consejo le darías a los lectores cuando tengan tu novela en las manos?

Déjate llevar, disfruta del texto.

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