El director de cine Daniel Cabrero publica su primera novela, «Autorréplica»

Actor, director, guionista, compositor. Y ahora también novelista. Porque Daniel Cabrero (Oviedo, 1979) ha adaptado al formato literario su propia película, Autorréplica, un thriller psicológico que se estrenará en cines próximamente. La versión literaria acaba de ver la luz con Ediciones Camelot.

Su carrera laboral comenzó en los medios de comunicación, tras estudiar periodismo. Pero decidió formarse y reorientar su carrera hacia el mundo cinematográfico, primero como actor y después como director. Ha trabajado en televisión, en series como Los hombres de Paco, Mis adorables vecinos o Tirando a dar. En 2011 da el salto a la gran pantalla de la mano de Neil Jones. Su primer largometraje propio sería Hasta el fin del día (2012). Un año después, llegaba Autorréplica (2013). Próximamente, comenzará el rodaje de 6 de noviembre, una película basada en la novela del mismo nombre del también asturiano Pablo Solares.

Autorréplica es una historia de suspense ambientada en la Francia de los años 50. Narra la historia de Simón, un joven escritor separado y exiliado en Francia, a quien su editor invita a trabajar en una casa de campo para que termine una nueva novela. Sin embargo, algo extraño empieza a suceder…

“Yo creo mucho, tanto en literatura como en cine, en la figura del espectador activo. Soy de la opinión de que una historia no debe estar nunca cerrada del todo, tiene que encaminar hacia un lugar, pero dejar cabos sueltos para que el lector o espectador ponga de su parte”.

 

Por Silvia Blanco

Aszine: Autorréplica no es tu primera película, pero sí tu primera novela. ¿Qué tal la experiencia? ¿Repetirás?

Daniel Cabrero: Sí, de hecho repetiremos en breve. En poco tiempo daremos la primicia. De momento me la guardo, aún hay cosas que hablar con mi editor, pero sí, en poco tiempo habrá una sorpresa.

A pesar de que yo soy director de cine, también vengo del mundo literario. La primera carrera que estudié fue periodismo y ya desde pequeño me he dedicado a escribir. Aunque por devoción absoluta me decanté por el cine, hice la carrera de cine, y yo mismo tengo clarísimo que ante todo soy director de cine, he disfrutado mucho escribiendo la novela, que, a pesar de que cuenta lo mismo que la película, es una cosa totalmente distinta.

A: Lo habitual es hacer una versión cinematográfica de una novela. ¿Por qué tú lo has hecho al revés?

DC: No exactamente. La novela es paralela. Cuando uno se pone a escribir un guión, tiene que haber una parte de creación artística: un guión es algo muy frío, muy técnico, e incuso tremendamente aburrido para quien no esté acostumbrado a leerlos. Así que para poder desarrollar y llevar a cabo la historia, yo acostumbro a hacer una escritura paralela al guión, más literaria. Lo que pasa es que a la versión literaria no había llegado a darle la forma final de novela, hasta que me propuse publicarla como tal.

A: Ahora que te has adentrado en el mundo editorial, ¿cómo lo ves en comparación con el del cine? ¿Ambos sectores comparten dificultades?

DC: Obviamente, en ambos sectores hay dificultades, pero no hay comparación. Es muchísimo más complicado hacer una película, y más aún en la situación en que estamos en nuestro país: el cine está absolutamente maltratado y no existe una industria cinematográfica. Hacer una película en España es casi un pequeño milagro; con lo cual yo soy partidario de que todas las películas que surgen, de mayor o menor calidad, sean respetadas, por lo difícil que es llevarlas a cabo.

Escribir un libro, por supuesto que también es complicado, pero la individualidad reduce la complejidad. En el cine hay mucha más gente implicada, hay un presupuesto al que ajustarse, y no sólo eso, también puedes llegar a hacer la película pero no tener distribución para ella: moverla es muy complicado, hay que invertir en publicidad para que llegue a los cines…

A: ¿Qué le va a sorprender al lector de Autorréplica?

DC: Autorréplica es un thriller. Resulta interesante que la novela está contada en primera persona, así como la película está contada a los ojos del protagonista. Por lo tanto todas las reflexiones, todo lo que le ocurre al protagonista, está contado bajo su prisma, es muy subjetivo y puede no ser del todo como él describe. Creo que esa es la mayor fuente de suspense y de misterio.

A: Quien no lo haya hecho aún, ¿qué debería hacer primero? ¿Leer el libro o ver la película?

DC: Puede ser una actividad paralela, pero, ahora mismo, que empiece a leer en libro, que acaba de salir. La película llegará a los cines en junio. Lo bueno es que se van a encontrar algo distinto. Mientras que la película es supervisual y con poco diálogo, en el libro se plasman todas las reflexiones del protagonista, que es, por cierto, un escritor.

A: ¿Y qué suele leer Daniel Cabrero?

DC: Soy un gran entusiasta de la novela clásica de misterio. Desde Conan Doyle hasta Agatha Christie, pasando por Edgar Allan Poe, que me parece, sin duda, superior a todos. Quizás la novela que a mí más me ha influido a la hora de escribir sería Otra vuelta de tuerca, de Henry James, que a mí me gusta mucho porque todo lo que cuenta en ella es muy subjetivo, y todo depende del punto de vista del lector.

Yo creo mucho, tanto en literatura como en cine, en la figura del espectador activo. Soy de la opinión de que una historia no debe estar nunca cerrada del todo, tiene que encaminar hacia un lugar, pero dejar cabos sueltos para que el lector u espectador ponga de su parte.

A mí si alguien me viene y me dice “yo pienso que en tu novela ocurre esto” (porque es muy sorpresiva y tiene varios giros), para mí siempre estará bien, porque en cuanto que la está leyendo alguien, la novela no es mía, sino suya.

A: Me has hablado de influencias literarias. En cuanto al cine, ¿cuáles son esas influencias?

DC: Esto es más difícil de contestar. Tanto en cuanto a influencias personales como a influencias de la película. Cuando estrené Autorréplica en el FICX, en una crítica muy buena que me hicieron en la prensa, la comparaban con una mezcla de Resnais, Kubrick (supongo que para ellos sería por El resplandor, para mí sería por Eyes Wide Shut), Lynch y Polanski.

Entre mis referencias cinematográficas, la principal es David Lynch. Me influye tanto que, en un momento determinado, de la influencia se puede pasar casi a la copia; así que intento separame un poco de él. Me influye en cuanto a técnica, pero no en cuanto a contenido. También me influye mucho el cine de Luis Buñuel. Y mi director favorito visualmente, es Kubrick. Admiro a otros directores europeos, como Federico Fellini, y el sueco Ingmar Bergman. Y podríamos seguir enumerando influencias durante dos horas, pero lo resumiremos así.

A: Sabemos que tienes en proceso el rodaje de 6 de noviembre. ¿Nos puedes contar algo al respecto? ¿Cómo marcha el calendario?

DC: La película va para adelante. No obstante, tengo otro proyecto entre manos que rodaré a finales de año, un proyecto importante, una coproducción entre dos países, con actores bastante conocidos y un presupuesto importante. No puedo revelar nada de momento, pero obviamente estoy atado con ello. Cuando termine con esa película, me pondré con 6 de noviembre. Calculo que será a mediados o finales de 2016.

A: La historia de Pablo ¿te cautivó también por esa aura de misterio psicológico?

DC: Sí, la historia me encantó. Pienso además que va a ser un bombazo, porque es una historia muy buena, muy cinematográfica. Además supone todo un orgullo personal rodar una película con temática asturiana.

A: Eres actor, director, escritor, e incluso compositor. ¿Por qué faceta te decantas?

DC: Obviamente, director. En el resto soy mediocre.

A: ¿Cómo ves el cine asturiano? ¿Tiene proyección más allá de los festivales?

DC: El cine asturiano está en realidad como el cine español: hay buenas ideas, gente con talento, y salen cosas a pesar de las dificultades. Soy de la opinión de que debería haber una parte de, si no de desembolso, de facilitación por parte de la administración (fíjate en Canarias, por ejemplo, que ahora se ha puesto de moda para rodar por un tema de fiscalidad).

Asturias tiene unos recursos naturales variadísimos para rodar; de hecho se rueda mucho aquí, tanto cine como series de televisión. Pasa otra cosa: en los lugares, como Madrid, en los que hay muchos rodajes, la gente no se implica tanto. Para cualquier cosa que se hace aquí, en cambio, la gente se implica muchísimo. Y eso habría que explotarlo. Porque sí que salen cosas, pero estaría bien que el Gobierno del Principado apostara por el cine para que salieran más aún.

Soy bastante pesimista con respecto a la situación del cine español, porque considero que no hay industria y apostar por proyectos pequeños facilitaría la labor. Suelo poner como ejemplo al cine argentino: con menos recursos que nosotros desarrollan historias pequeñas, pero muy bien contadas, en un formato totalmente exportable al mundo. En resumidas cuentas, sobre todo se debería facilitar la labor para que la gente haga cine.

A: ¿La piratería es tan perjudicial como nos dicen o simplemente es un añadido y hay otros factores, como los que nos estás contando, que influyen más en la crisis del sector?

DC: Es un añadido. La piratería no puede ser la excusa. Evidentemente, cualquiera que tenga dos dedos de frente se da cuenta de que trabajar gratis no es viable. Quien no lo entienda, no tiene sentido común.

Sí pienso que la piratería es un añadido. Lo que ha tenido que hacer el mundo de la cultura en general es refundarse y hacer cosas nuevas, para ser accesible al tiempo que viable. La música ha mejorado mucho en ese aspecto, el cine está en ello. Hay plataformas muy buenas, muy económicas y de muy buena calidad. Pero seguimos teniendo una carga del 21% a la que se está sometiendo toda la cultura. En el cine, hay muchas exhibidoras que tienen que cerrar, porque no sacan rentabilidad. Ganas hay de que la gente vaya al cine y de bajar los precios, pero hay que sostenerlo.

A: Si alguien quiere ver tus películas, ¿cómo puede hacerlo?

DC: Autorréplica se estrena en cines comerciales a finales de junio. Hasta el fin del día no puede verse: tuvo su vida en festivales, pero nunca tuve interés en sacarla comercialmente.

A: Entonces le recomendamos a la gente que se vaya leyendo la novela, para abrir el apetito, y dentro de un par de meses, se podrá ver la peli. ¿Qué te gustaría decirles a tus lectores o espectadores?

DC: Que cuando afronten Autorréplica, se impliquen con la historia. Que lo vean todo desde un prisma particular, con la libertad de afrontar la solución como algo personal, como si ellos mismos fueran los protagonistas.

A: Aprovechando que le tenemos aquí, ¿el editor quiere añadir algo?

Pablo Solares: Yo no he visto aún la película, pero una idea que me gustó mucho cuando Daniel me presentó la novela es que fuese ligeramente distinta. Me gusta mucho que la información que tienes en el libro «compense» lo que se ve en la película. Quienes estén interesados en ver la película, con la novela pueden tener la visión completa. Son obras complementarias, no es una simple adaptación.