David Jarama: de artista plástico a guionista y director

DavidJarama

Este treintañero ovetense empezó a pintar por casualidad, cuando con nueve años ganó, por primera vez, un concurso local que le llevó a Eurodisney. En ese momento se dio cuenta de que aquello del dibujo podía repercutirle positivamente, y de que, además, no se le daba mal. Continuó dibujando, casi por interés, y obtuvo varios premios más a lo largo de su infancia.

Estudió arquitectura, pero llegó a la conclusión de que lo suyo era más la expresión artística que la arquitectónica, y así, de manera autodidacta, supliendo las carencias académicas con talento y curiosidad, ha ido avanzando en su producción pictórica. Aunque tiene obras anteriores, se dedica en serio a la pintura desde hace tres o cuatro años.

Recientemente, además, se ha adentrado en el mundo audiovisual con la dirección de su primer cortometraje, Burbujas de acero, que verá la luz a finales de año.

En una de tus páginas web hemos visto que, además de obras pictóricas, tienes una escultura. ¿Es una obra aislada o te dedicas también a esa disciplina?

No, es una obra aislada, aunque no quiere decir que no vaya a seguir con ello en el futuro. Yo funciono un poco con lo que me voy encontrando en el momento. Un día me encontré con un maniquí tirado por el centro de Oviedo y se me ocurrió hacer una lámpara con él.

Vamos, que la creatividad y el ingenio por encima de todo.

Sí, digamos que mi parámetro es crear con lo que me voy encontrando, proyecto mi forma de pensar con lo que tengo a mano.

Has hecho varias exposiciones. La primera de ellas fue en Barcelona, ¿cómo surgió?

De aquella yo estaba viviendo por allí, trabajando en la hostelería en la zona de los Pirineos, y solía ir a Barcelona. No recuerdo muy bien cómo descubrí el sitio, pero me informé y, previo pago, organizamos la exposición. Me prestó.

También fuiste residente en Hostel 33 de Faro, donde te encargaste de pintar tres murales… cuéntame cómo fue esa experiencia.

Buscando salir de Oviedo entré en una página en la que buscaban voluntarios para un Hostel; pero no voluntarios artísticos, sino hosteleros. A cambio del trabajo me daban alojamiento, manutención y dinero en efectivo. Pero una vez allí, dio la casualidad de que el propietario tenía la ilusión de pintar unos murales en el Hostel, para destacar y hacer “marca”, ya que llevaba poco tiempo abierto… En fin, que me propuso, le propuse… y nos pusimos a ello. De hecho tengo la puerta abierta si quisiera volver a pintarle las habitaciones.

Catedral deconstruida, David Jarama
Catedral deconstruida, David Jarama

Empezaste con un viaje a Eurodisney, seguiste con hospedaje y manutención en Faro… ¿te vas ganando la vida con la pintura?

Bueno, lo intento, aunque más que ganarme la vida, fomento un poco mi personaje. Me gusta.

¿Tienes un personaje creado como artista?

No, sino que yo soy el personaje, no se despega de mí.

Después de tu primera exposición en Barcelona, y antes y después de esta residencia en Portugal, has expuesto en varias ocasiones, tanto de forma individual como colectiva. ¿Alguna te ha hecho especial ilusión?

Realmente ninguna ha sido una gran exposición… todas han sido pequeñas muestras gratuitas de mis obras, en bares y pequeñas salas. Hubo un periodo, entre 2008 y 2011, en el que me sentía desengañado, empecé exponiendo sin demasiado interés. En estos tiempos, estos tres últimos años, sí que me intereso más en la pintura, voy progresando, tengo adquirido el hábito, soy más constante. Ahora, por ejemplo, me gano la vida con los retratos.

Entre tus retratos tienes algunos de rostros conocidos.

Es que el mundo del pop, las marcas (lo del Aldi)… me llama mucho la atención. Pero más que nada hago retratos por encargo (muchas abuelas me encargan retratos de sus nietos, por ejemplo).

Por lo que yo he visto, tus obras son siempre muy coloridas, muy alegres.

Sí, me gusta saturar el color, sobre todo por diversión. Yo no domino la técnica como sí dominan, por ejemplo, los caricaturistas de las Ramblas de Barcelona; a mí me gusta juguetear un poco con el color, y el resultado, esa mezcla de realismo, invención y jugueteo, me gusta.

En cuanto a técnicas y estilos, ¿cómo te defines? ¿Cómo empiezas una obra?

En este momento uso, más que nada, el acrílico. Suelo partir de la anécdota, del juego, de la tontería, y a veces, según me lo pide el trabajo, lo voy “profesionalizando”. La mayoría de las veces no tengo intención de hacer nada importante, puedo empezar en una hoja cualquiera, voy tirando del hilo y si me gusta lo que va saliendo lo llevo a un lienzo y lo completo con otras cosas, siempre jugando. Supongo que puede no ser la manera más profesional de trabajar, pero yo tengo que encontrarle el juego a lo que hago. Ahora en este punto en el que estoy, con los retratos, me lo tomo más en serio. No es exactamente lo que más me gusta, pero sí es lo que más tiempo me requiere y a lo que más me dedico, porque es lo que más vendo.

Señorial, David Jarama
Señorial, David Jarama
La Casera, David Jarama
La Casera, David Jarama

Me dices que te gusta jugar con tu obra e ir dejando que fluya… ¿qué pretendes expresar con tu obra? ¿Esa misma diversión?

Todo lo que haces eres tú, no puedes separarlo. Por mucho que yo empiece como un juego, en todo lo que hago está mi sello. En mis cuadros se refleja la visión de cómo veo yo el mundo; digamos que me río un poco de todo, pero al mismo tiempo introduzco un toque crítico; soy muy juguetón pero también un poco ácido, y mis cuadros son así.

Eres autodidacta, pero ¿qué artistas te sirven de referente? ¿Alguien que te sirva de inspiración o con quien te sientas identificado?

Soy bastante ignorante. No tengo una cultura artística que me respalde. Me muevo más por fijaciones: si hay una temática o una técnica que me llama la atención, investigo sobre ello. No me inspiro en alguien en concreto, sino que si quiero pintar sobre tal cosa, busco autores que lo hayan hecho; o si quiero probar una técnica nueva (reconozco que tengo muchas carencias) y quiero conseguir algo nuevo (ya sea en plan composición, color, sombreado) también busco quién lo hace y cómo. Voy supliendo mis carencias artísticas a parches, según lo voy necesitando. Agarrándome paso a paso a lo que voy necesitando, aunque tiene sus peligros, porque como no tengo una base sólida y sí muchas carencias, voy a trompicones.

¿Cómo ves el panorama artístico asturiano? ¿Crees que para un joven artista es más difícil vivir en una región pequeña como Asturias? ¿Hay bastantes oportunidades y espacios para exponer?

Para empezar, yo estoy bastante outside de todo eso, soy bastante ajeno. Aunque me he dado cuenta de que son bastante importantes los contactos. Reconozco que me vendría bien ser más social, porque sí es cierto que hay mucho amiguismo, e incluso a veces algo de tufillo. Sé que debería integrarme un poco más en el ambiente artístico, porque muchas veces viene bien contagiarse de los otros y yo en ese sentido soy un poco antisocial. Aunque ahora pertenezco a la asociación Arte Lugones y estoy saliendo del cascarón.

 

¿Has empezado a buscar subvenciones o becas públicas para artistas? ¿Contactos con salas de exposiciones?

Es lo que tengo en mente. Yo empecé la casa por el tejado y ahora me toca hacer lo básico: preparar currículum, un buen portfolio y demás, para poder presentarme a nuevas salas. Tengo que hacer un poco de marketing de mi obra.

Hay muchos pseudoartistas que tienen talento social aunque les falte calidad artística (te venden humo, son como encantadores de serpientes). Yo no quiero llegar a eso, pero sí conseguir integrarme en algo sólido, relacionarme con gente con quien me entienda bien. Estos años he hecho algunos amigos y contactos en el mundo del arte. Había una librería en Oviedo que cerró a causa de la crisis, El sótano de la Bauhaus; era alumno de los dos profesores, que ahora son amigos y me aconsejan, me dan pautas que yo desconocía. Por ejemplo, me han hecho ver uno de los problemas que yo tengo a la hora de pintar, que es el de la composición: pinto bien, pero compongo mal; y para corregirlo me han dado ciertas referencias.

También me he aficionado a los conciertos de pintura rápida, que es una buena manera de verme en comparación con otros.

¿Cómo funciona exactamente un concurso de pintura rápida?

Pues es simple; todo ocurre en un día: pintas, te lo sellan, deliberan, y adjudican los premios. Es muy rápido. Me gusta porque puedo verme en comparación con otros, y así veo cómo otros cuadros consiguen más potencia que el mío. Me gusta medirme para crecerme. Así me estimulo para seguir aprendiendo y mejorar.

Hace poco te has adentrado en el mundo audiovisual con tu primer corto, Burbujas de acero. Sé que anteriormente habías diseñado el cartel para otro cortometraje, Vino de moras, de Juan José Bors ¿Cómo das el salto a guionista/director?

Siempre busco algo para imprimir mi sello, para representar mi visión del mundo, sea en el formato que sea. En este sector sí que estoy verde, pero eso me supone un reto aún mayor, porque puedes proyectar tu visión en los actores, es energía viva. Había hecho algunas cosas, muy cutres, la verdad, grabadas con el móvil y montadas en el ordenador. Pero quería hacer algo bueno, de verdad, algo profesional; y ahí empezó a gestarse Burbujas de acero. Cuando ves que la gente se contagia, que le cuentas una historia y quiere llevarla a cabo, que aunque sea algo muy friki o muy loco aceptan igual… eso mola mucho.

Le has vendido tu historia a Marisa Lacruz, Bixente Lonigan, Juan José Bors, Ángel Héctor Sánchez…

Sí, yo flipé. Ahí es cuando te das cuenta de lo bueno que es tener amigos. Tiré del hilo con mi amigo Juanjo, de Vino de Moras; así conocí a los que me han grabado el corto, Agustín y Alfredo. Cuando en mayo les propuse el guión, les gustó; y a mí, por supuesto, me encantó que unos profesionales me dijeran que la historia era buena. Ese mismo día acudimos a una presentación de Julio de la Fuente en el Teatro Filarmónica, y allí me presentaron, entre otros, a Ángel Héctor, que ha participado en Burbujas de acero.

¿Cómo lo has llevado a cabo?

Al final lo hemos hecho con un presupuesto mínimo. Hemos tenido problemas de producción, porque faltaban manos y no había presupuesto suficiente. Hicimos una campaña de crowdfunding, que funcionó un poco regular; quizá no estaba bien explicado el proyecto, porque a la gente, cuando se lo contaba personalmente, le gustaba mucho más. También hay que saber venderte para estas cosas.

Burbujas de acero, David Jarama
Burbujas de acero, David Jarama

Háblanos un poco del guión.

Burbujas de acero es la historia de una mujer rara, que vive como en otro siglo, conservadora, hiperprotectora, encerrada en su propio mundo. Vive en casa de sus padres hasta que estos mueren, y en ese momento decide hacer todo lo que no ha hecho hasta entonces. La convencen, incluso, para adoptar a un niño un tanto especial, al que nadie quiere adoptar. Ahí surgen, o más bien continúan, las barbaridades, las excentricidades en torno a Asunción, la protagonista, y los personajes que la rodean. Asunción es patética; aunque ella siente su propia cordura, desde fuera da risa: su maquillaje, su gesto exagerado. Es ridícula, pero al mismo tiempo, entrañable.

¿Dónde habéis rodado?

En Lugones y en Oviedo.

¿Qué tal funcionó el casting para bailarines, figurantes y personajes secundarios? ¿La gente respondió bien?

Sí. En eso también tengo que darle las gracias a Juanjo, que tiene más contactos y mucha más experiencia que yo en este mundo. Me llegó más gente gracias a él que por lo que yo publicité.

Vinieron muchos niños para el grupo de baile. El baile, por cierto, es lo que mí más me pone del corto. La primera parte del corto, para la que se necesitaban figurantes, pretendía dar el contrapunto a la vida de Asunción: una vida cotidiana feliz. Y todo gira en torno a la canción del corto, Shambhala, que habla sobre el fluir del Universo. Pretendía hacer una canción muy cañera, con ritmos africanos, con la que mostrar un flash de gente feliz en su vida diaria, a la que Asunción es ajena. La gente hace corrillo para ver al grupo de baile que interpreta Shambhala, y ella, en cambio, ni se entera. La presentación así es muy alegre, muy energética.

El guión es tuyo, ¿la coreografía y la música también?

Sí. La canción está compuesta en colaboración con un músico, al que le di los ritmos y me la preparó.

¿Cuándo está prevista la presentación?

No sé si nos dará tiempo, pero la fecha que habíamos dado es Navidad. Procuraré tenerlo terminado para entonces.

¿Y dónde lo estrenarás?

Será en Lugones. Voy a intentar reclutar a la tropa de Shambhala y prepararemos alguna sorpresa.

Después de Burbujas de acero, ¿tienes algún otro cortometraje en proyecto?

Sí, tengo otro ya escrito, un minicorto que se grabará rápido, en una tarde. Y otro en la cabeza, esperando ver la luz.

Burbujas de acero es una historia estrambótica, que promete, pese a todas sus extravagancias, hacer emocionarse al público. Aunque David nos ha contado el argumento completo, preferimos dejar a los lectores con la intriga. En pocas semanas, probablemente, saldrá a pantalla. De momento, nos quedamos con algunas de las imágenes del rodaje. Aunque la campaña de crowdfunding propiamente dicha terminara hace unos meses, sigue abierta la posibilidad de colaborar económicamente en la postproducción del cortometraje, con las mismas recompensas que en la campaña.

De la entrevista con David no sacamos en claro si un artista nace o se hace, pero sí que experimenta y busca nuevos caminos de expresión, sin temor a la novedad o a lo desconocido. Abierto a colaboraciones y nuevos proyectos, en estos momentos busca músicos y técnicos audiovisuales para próximos trabajos. En su página web se puede descubrir su estilo pictórico, comprar alguna obra o encargar un retrato. Para esos o cualquier otro asunto, es posible contactar con él por correo electrónico o a través de twitter.