Comida tailandesa en Asturias: mezcla de culturas con sabor exótico

Fotografía: Emilio Chamizo (Tailandia 1992)
Fotografía: Emilio Chamizo (Tailandia 1992)

 

Una estampa de Tailandia casi tan típica como la de sus playas es la de los puestos de comida callejera. Durante las veinticuatro horas del día, las tiendas y los carros ambulantes invaden las calles en hileras interminables de cazuelas bullendo, planchas humeantes, montañas de frutas y verduras, sacos de especias… Comer en la calle, de pie, a cualquier hora, de camino a cualquier parte, forma parte de aquella cultura; una costumbre sorprendentes a ojos extranjeros, sobre todo para quienes, como los asturianos, comprendemos la comida –no solo la de ocasiones especiales, sino también la del día a día– casi como un ritual en el que no se trata sólo de alimentarse, sino, también, del acto social de reunirse en torno a ella.

Al contrario de lo que pudiera parecer, por la inmediatez de su preparación en la calle y las prisas habituales de los comensales en las grandes ciudades, las recetas tailandesas combinan, como todas las gastronomías, la sencillez con la laboriosidad. A la rapidez de unos fideos, por ejemplo, se contrapone la trabajosa preparación de la pasta de curry rojo, machacada a mano en mortero, o la de un arroz glutinoso, que debe permanecer en remojo una noche entera antes de la preparación.

Ruth aprendió junto a su abuela, que tenía uno de estos puestitos callejeros, las recetas tradicionales de Tailandia, el cuidado en la selección de los ingredientes y el esmero en su elaboración. Con los años, ese gusto por la cocina la llevó a probar, a investigar y a innovar. Y aquí la tenemos, mimando los paladares asturianos con sus tapas thai.

Después de 30 años en nuestro país, no ha dejado de lado sus raíces e intenta dar a conocer en Asturias la gastronomía típica de su tierra natal. Quiere destacar, sobre todo, que se trata de una cocina muy saludable, con poca grasa y sin sal: se condimenta con hierbas aromáticas, a ser posible siempre frescas (las conservas son el último recurso cuando alguna especia no puede encontrarse al natural). Casi todos los platos, además, incluyen verduras, y por el modo de cocinarse, son bastante ligeros, aunque, eso sí, más o menos picantes. Además, incluso para los ingredientes más representativos, como la salsa de soja, la salsa de pescado o la salsa de ostra, hay alternativas en caso de necesidades alimenticias especiales (como en el caso, por ejemplo, de los celíacos). Si la salud es importante, también lo es el paladar: la cocina tailandesa es tan exquisita como cualquier otra cocina asiática.

Desde hace unos siete años, bajo el nombre Thai Food & Take Away, ofrece un servicio de catering por encargo, con la preparación de platos típicos para disfrutar en tu propia casa. Suele preparar un menú degustación, con varios platos diferentes para que los comensales disfruten de sabores variados; no obstante, puede pedirse cualquier plato típico que se conozca. Siempre, eso sí, con un par de días de antelación puesto que los ingredientes que utiliza son frescos y el menú lo prepara el mismo día.

 

Ocasionalmente, esta chef también ofrece menús exóticos de degustación y maridajes en distintos restaurantes de la región, y no sólo se atreve con su cocina nativa, sino también con la vietnamita, japonesa, o incluso la de un rincón opuesto del mundo: la mexicana. Le gusta experimentar con texturas y sabores. Para estar informado de estas jornadas especiales, aconsejamos seguirla en su página de Facebook.

Take Food & Take Away ha sobrepasado el mercado del catering y se ha lanzado a impartir talleres de cocina, una de las propuestas, según la chef, más divertidas que ha puesto en marcha: en grupos reducidos, los participantes aprenden a preparar distintos platos típicos con la supervisión directa de la chef. Los talleres incluyen todos los utensilios necesarios, además de todos los ingredientes para los platos que se van a preparar. Durante el mismo taller se degusta lo preparado, y lo sobrante se lo llevan a casa los participantes: es una buena manera de pasar un rato agradable, de aprender no sólo recetas nuevas y descubrir nuevos sabores, sino también algún truquito general de cocina, y, por si fuera poco, irse a casa con la cena preparada. Una experiencia culinaria muy entretenida.

 

A quien no conozca la cocina tailandesa, Ruth aconseja acercarse a ella con los siguientes platos:

Pad thai: tallarines de arroz fritos acompañados con huevo, langostinos, pollo o tofu… y con salsa de cacahuete, tamarindo y lima.
Khao phad: arroz frito thai, también con carne y verduras.
Satay de pollo: brochetas de pollo marinado con especias.
– Pescado con pasta de curry rojo.
– Como postre, arroz glutinoso con leche de coco y mango.

A partir de ahí, una infinidad de coloridas recetas para probar y experimentar.

La información actualizada sobre futuros talleres y degustaciones, o los datos de contacto para encargar una cena, organizar unas jornadas exóticas o impartir un cursillo original, se encuentran en su página web.

 


Qué bien entra cualquiera de estos platos, por cierto, con un culín.